
Epicuro
El epicureísmo es la escuela fundada por Epicuro de Samos
en sus jardines de Atenas (306 a.C.). Por ello, también a los exponentes de esta corriente se los conocía como "Los del Jardín". Además de Epicuro, célebre por su finura y nobleza, en esta escuela se destacaron Metrodoro de Lámpsaco, Apolodoro, Zenón de Sidón, Fedro y Lucrecio Caro.
Los epicúreos juzgaban el conocimiento en función de su utilidad para una vida feliz. Para ellos, la búsqueda de la verdad por la verdad misma (la pura contemplación) carecía de sentido. Por otro lado, los epicúreos creían que el conocer es percepción sensible, originada en el desprendimiento de los cuerpos de pequeñas imágenes o efluvios que ingresan a nosotros por los sentidos. Los conceptos no son más que un recuerdo del contenido común de diversas representaciones, una consecuencia de la asociación de las representaciones sensibles. El epicureísmo heredó el sensismo y el materialismo de Demócrito
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Pirrón
El Escepticismo Filosófico es una actitud crítica que cuestiona sistemáticamente la idea de que el conocimiento y certidumbre absolutos son posibles, ya sea en campos particulares o generales. El Escepticismo Filosófico es opuesto al Dogmatismo Filosófico, que sostiene que un conjunto de enunciados son autoritativos, absolutamente inequívocos y verdaderos.

Zenón de Cítium
La escuela estoica fue fundada por Zenón de Cítium. El sabio estoico es un ser impasible ante la alegría y la tristeza, ante el frío y el calor, la riqueza y la pobreza, un ser al que nada ni nadie pueden perturbar. Para llegar a semejante estado una persona debe experimentar todos los extremos como por ejemplo el frío mas intenso o el calor mas intenso, para así llegar a superarlos reconciliando los opuestos y pasar por la vida totalmente desapegados no esclavizándose a nada ni a nadie, esto se logra controlando la mente por medio del cuerpo por eso para ellos el cuerpo fue muy importante.
Los breves párrafos que siguen están tomados de un ensayo publicado por Gerald Holton en 1979. Como es bien sabido, Holton es el profesor Mallinckrodt de física y de historia de la ciencia en la Universidad de Harvard, en Boston. Este ensayo se publicó como el capítulo III del libro La imaginación científica: estudios casuísticos (1978), con el título de "La imaginación científica". En este escrito Holton señala que la ciencia se encuentra hoy entre un yunque y un martillo: el yunque son los nuevos dionisíacos y el martillo son los nuevos apolíneos. Holton caracteriza a los nuevos dionisíacos como sigue:
| [...] Están de acuerdo en su sospecha o desprecio por la racionalidad convencional y en su convicción de que las consecuencias que fluyen de la ciencia y la tecnología son preponderantemente malignas. Su principal preocupación no es metodológica; más bien se consideran como críticas sociales y culturales. Pero desearían "ampliar el espectro" de lo que se acepta como conocimiento útil, como condición previa a otros cambios deseables. Tienden a celebrar elementos que no perciben en la ciencia: personales, privados y, en algunos casos, hasta místicos... |
Como el interés de los dionisíacos no es la metodología científica (que es nuestro tema), por ahora vamos a dejarlos tranquilos. En cambio, Holton describe a los nuevos apolíneos como sigue:
Los filósofos que han decidido ocuparse de la defensa de la racionalidad en el sentido estrecho del término, también son miembros de una antigua tradición. Algunos de sus genes pueden identificarse con los positivistas lógicos de antes de la segunda Guerra Mundial, quienes a su vez descienden de una larga línea de guerreros que pelearon en contra del oscurantismo más cerrado y de las fantasías metafísicas que persiguieron y obstaculizaron a la ciencia en el siglo XIX y a principios del siglo XX... algunos de los defensores contemporáneos más elocuentes de la racionalidad pertenecen a la escuela de Karl Popper, quien a su vez fue influido, al principio de su carrera, por el movimiento positivista de la preguerra... |
La otra característica de los apolíneos que ofrece Holton es la siguiente:
| La sombra de David Hume cubre todo el estrado, con su repugnante mensaje, que de acuerdo con Popper dice que: "...No sólo es el hombre un animal irracional, sino que la parte de nosotros que creíamos racional —el conocimiento humano— incluyendo el conocimiento práctico, es completamente irracional." Los nuevos apolíneos dedican sus mayores esfuerzos a espantar este espectro, con atención especial al razonamiento científico. |

Sócrates
A diferencia de los filósofos jónicos que se pasaban sus vidas meditando para sí mismo, acerca de los enigmas del universo, los sofistas tuvieron bases más sólidas y consistentes. Toda reflexión tenía que servir de algo, Protágoras fue uno de sus precursores y puso como fundamento a la utilidad lo cual era primordial.
Gracias a su dialéctica, Protágoras se vanagloriaba de ser capaz de convertir el argumento más hueco en una sólida afirmación, según este filósofo la verdad no existe solo existen diferentes puntos de vistas.
Esto produjo que los sofistas pronto se degeneraran produciendo una generación de filósofos que en realidad no poseían el suficiente conocimiento pero que igualmente se mofaban de poseer todas las respuestas gracias a dichas retóricas. Se llegaron a cuestionar argumentos ridículos, por ejemplo: “La enfermedad es buena o mala?” para estos fanáticos era buena para los médicos, afirmaban que la muerte era buena para el vendedor de ataúdes, también tenían preguntas tortuosas como “¿Se miente cuando uno no dice la verdad, pero no la oculta?”. Este movimiento cultural, tuvo antes de su decadencia a una de sus figuras cumbres, Sócrates.
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