Uno de los puntos más importantes
respecto a las patologías mentales más
graves, y en particular respecto a la
esquizofrenia, son la empatía en
particular y las habilidades sociales en
general. A nivel psicopatológico la
empatía es indicador de las
capacidades del sujeto de establecer y
mantener relaciones sociales complejas
y sofisticadas (propias del ser
humano), por tanto indicador de su
grado o capacidad de adaptación
social, de su salud mental. A nivel
neuroanatómico, estas habilidades
requieren de un complejo entramado
en el que participan varias áreas del
cerebro, y distintas funciones
cognitivas funcionan de forma
integrada. Las áreas del lenguaje
izquierdas (principalmente verbales) y
derechas (lenguaje no verbal, gestual,
entonación, etc&hellip
, las áreas frontales
encargadas de las funciones cognitivas
más complejas, del pensamiento
abstracto, del entendimiento y
dominio del entorno y un manejo
simbólico secundario o terciario (no
textual) del lenguaje (fundamental
para “leer entre líneas”, para el
entendimiento de metáforas, de
ironías, y demás aspectos que en la
esquizofrenia son deficitarios). Ello
necesita de una compleja integración
de las funciones cognitivas más
complejas y sofisticadas, y a nivel
neurológico de la participación de
diversas áreas de forma compleja e
integrada.
Estos procesos implican un nivel de
desarrollo y una complejidad cerebral
muchísimo mayor de lo que podría
hacernos pensar la naturalidad con
que las llevamos a cabo diariamente,
sin percatarnos siquiera.
Desde un punto de vista evolutivo, es
en los primates superiores en donde
estas habilidades parecen estar más
desarrolladas (aunque también existen
en otros mamíferos sociales como
lobos, por ejemplo) y en particular en
el ser humano. Los chimpancés por
ejemplo, tienen una escala social
jerárquica en donde el macho
dominante no es, como sucede
generalmente, el más fuerte del grupo,
o el que mejor lucha, sino aquel que
consigue establecer alianzas con otros
miembros del grupo que le permiten
conseguir esa posición de privilegio.
Esta escala jerárquica por supuesto
que otorga grandes ventajas a la hora
de pensar en probabilidad de supervivencia,
y además brindan al macho
posibilidades de reproducción (hijos
que serán luego criados por todo el
grupo). Estos sistemas de alianzas son
realmente complejos y muy similares
(aunque quizá menos sofisticados) a
mecanismos utilizados por los seres
humanos. Alianzas, intercambio de
favores, demostraciones de afecto o de
furia, etc.… ¿Es posible que se diera
un funcionamiento social reproductivo
similar en los primeros homínidos?
Ello implicaría un proceso de
selección natural poderoso que brinda
mayores posibilidades de reproducción
a los sujetos más hábiles
socialmente.
Este trabajo parte entonces de dos
presupuestos, que en parte hallarán
correlato en la bibliografía consultada:
1) Las habilidades sociales-empáticas
han sido originadas por la propia
estructuración social del ser
humano (evolutivamente
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