lunes, 05 de enero de 2009

Uno de los puntos más importantes

respecto a las patologías mentales más

graves, y en particular respecto a la

esquizofrenia, son la empatía en

particular y las habilidades sociales en

general. A nivel psicopatológico la

empatía es indicador de las

capacidades del sujeto de establecer y

mantener relaciones sociales complejas

y sofisticadas (propias del ser

humano), por tanto indicador de su

grado o capacidad de adaptación

social, de su salud mental. A nivel

neuroanatómico, estas habilidades

requieren de un complejo entramado

en el que participan varias áreas del

cerebro, y distintas funciones

cognitivas funcionan de forma

integrada. Las áreas del lenguaje

izquierdas (principalmente verbales) y

derechas (lenguaje no verbal, gestual,

entonación, etc&hellipGuiño, las áreas frontales

encargadas de las funciones cognitivas

más complejas, del pensamiento

abstracto, del entendimiento y

dominio del entorno y un manejo

simbólico secundario o terciario (no

textual) del lenguaje (fundamental

para “leer entre líneas”, para el

entendimiento de metáforas, de

ironías, y demás aspectos que en la

esquizofrenia son deficitarios). Ello

necesita de una compleja integración

de las funciones cognitivas más

complejas y sofisticadas, y a nivel

neurológico de la participación de

diversas áreas de forma compleja e

integrada.

Estos procesos implican un nivel de

desarrollo y una complejidad cerebral

muchísimo mayor de lo que podría

hacernos pensar la naturalidad con

que las llevamos a cabo diariamente,

sin percatarnos siquiera.

Desde un punto de vista evolutivo, es

en los primates superiores en donde

estas habilidades parecen estar más

desarrolladas (aunque también existen

en otros mamíferos sociales como

lobos, por ejemplo) y en particular en

el ser humano. Los chimpancés por

ejemplo, tienen una escala social

jerárquica en donde el macho

dominante no es, como sucede

generalmente, el más fuerte del grupo,

o el que mejor lucha, sino aquel que

consigue establecer alianzas con otros

miembros del grupo que le permiten

conseguir esa posición de privilegio.

Esta escala jerárquica por supuesto

que otorga grandes ventajas a la hora

de pensar en probabilidad de supervivencia,

y además brindan al macho

posibilidades de reproducción (hijos

que serán luego criados por todo el

grupo). Estos sistemas de alianzas son

realmente complejos y muy similares

(aunque quizá menos sofisticados) a

mecanismos utilizados por los seres

humanos. Alianzas, intercambio de

favores, demostraciones de afecto o de

furia, etc.… ¿Es posible que se diera

un funcionamiento social reproductivo

similar en los primeros homínidos?

Ello implicaría un proceso de

selección natural poderoso que brinda

mayores posibilidades de reproducción

a los sujetos más hábiles

socialmente.

Este trabajo parte entonces de dos

presupuestos, que en parte hallarán

correlato en la bibliografía consultada:

1) Las habilidades sociales-empáticas

han sido originadas por la propia

estructuración social del ser

humano (evolutivamente


Tags: particular, sociales, relaciones, habilidades, capacidades, complejas, sofisticadas

Publicado por Chema.Jena @ 15:55  | Salud Mental
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