La enfermedad de Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo en la población general.Característicamente se presenta con una variedad de síntomas motores. Sin embargo, existen múltiples manifestaciones no motoras de la enfermedad que se observan con alta frecuencia y que pueden llegar a constituir los principales determinantes del deterioro de la calidad de vida de estos pacientes.
Mayoritariamente se conocen ciertas conductas propias del Parkinson como son los trastornos de la marcha, el temblor, la lentitud y la rigidez, pero luego hay una serie de manifestaciones no motoras, que en principio quedan en un segundo plano, y que son parte implícita de la enfermedad, y que entre otras, son frecuentes los siguientes síntomas; problemas en el olfato, trastornos del sueño, depresión, ansiedad e incluso la propia demencia.
Hoy se sabe que la depresión es inherente a la propia enfermedad de Parkinson, y ello hace que estos síntomas puedan aparecer antes de que aparezcan las manifestaciones motoras. Ello facilita el diagnóstico precoz de la enfermedad, ya que los neurólogos deben hacerse a la vez psiquiatras para poder manejar con éxito al paciente, y ello conlleva que deba haber mayor comunicación entre los diferentes profesionales sanitarios.
La gente no acude al médico si tiene una pérdida de olfato, pero en las visitas a la consulta el paciente va relatando los trastornos que ha sufrido, y perder la capacidad olfativa y tener trastornos del sueño, hace que el especialista pueda intuir que hay signos que podrían derivar en un Parkinson.
Los medicamentos actuales van encaminados principalmente a tratar los síntomas motores, pero para el contexto de síntomas no motores, hay más dificultad para su tratamiento excepto en los derivados de la depresión y la ansiedad, donde ya hay un gran arsenal terapéutico para su tratamiento.
Se están investigando nuevos fármacos para resolver tanto los síntomas motores como los no motores, y sabiendo que es una enfermedad vinculada a la genética, al ambiente y a la edad, cada vez hay más informaciones que sugieren que el cerco sobre esta enfermedad se está estrechando, y en pocos años habrán medicamentos para tratar los síntomas, la enfermedad, y por supuesto su alcance poblacional.
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