lunes, 06 de julio de 2009

La globalización y la competitividad del mundo actual están elevando la tensión de la vida laboral. A ello se le suma la evolución de las estructuras familiares y el aumento de las responsabilidades de cuidado de los niños y de los ancianos. Además, el aumento en la esperanza de vida en la mayoría de los países industrializados se traduce en un aumento del riesgo de enfermedades degenerativas en la última etapa de la vida.

Un estudio realizado en el Reino Unido, y que se publica en “Nature” se ha centrado en investigar los retos y oportunidades que se plantean en los próximos 20 años en materia de salud mental. El proyecto ha investigado durante dos años la repercusión de los retos en el futuro del desarrollo mental desde el nacimiento hasta la muerte, con la ayuda de 450 expertos y otras personas implicadas en diferentes disciplinas y de 16 países. En total, 80 estudios revisados por pares resumen las últimas evidencias y varias reuniones internacionales han tratado qué puede hacerse para resolver los retos de la depresión, la demencia, las dificultades de aprendizaje y la enfermedad mental. El proyecto tiene repercusiones para las naciones y sociedades que van más allá del individuo.

La investigación se ha centrado en dos aspectos: el bienestar mental y el capital mental, definido como la unión entre la habilidad cognitiva, la flexibilidad y eficiencia en el aprendizaje, y la inteligencia emocional, que abarca la resiliencia y las aptitudes sociales. Estas cualidades son particularmente importantes durante el desarrollo de las capacidades intelectuales en la niñez y la adolescencia. El aprendizaje temprano en los primeros años de la vida puede aumentar la resiliencia al estrés y los desórdenes mentales más comunes. Más adelante, la resiliencia ayuda a desarrollar un estado de bienestar en el mundo laboral y en el camino a la tercera edad.

La manera en que una nación se desarrolla y usa su capital mental no sólo tiene un efecto significante en la prosperidad y la competitividad económica sino que también es clave para la salud mental, el bienestar, la cohesión social y la inclusión, afirma el informe.

El proyecto comprende dos pasos clave: comprender la evidencia e identificar caminos para continuar. Para ello, se han centrado en tres áreas particulares: el desarrollo en la infancia, la salud mental y el bienestar en el trabajo, y procurar sacar el mayor partido de los recursos cognitivos en la tercera edad.


Tags: salud, mental

Publicado por Chema.Jena @ 15:27  | Salud Mental
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