Viernes, 28 de noviembre de 2008

(PD).-El trastorno afectivo bipolar es una enfermedad que se puede tratar. Sin embargo, los que la sufren padecen a menudo gran rechazo social, a menudo por el desconocimiento que rodea a esta enfermedad. Sin embargo Van Gogh, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci o Mozart fueron bipolares. Muchas personas de éxito conviven con el trastorno sin que les impida vivir integrados en la sociedad.

Aunque se piense que se da en casos aislados, el trastorno bipolar afecta al 2% de la población mundial. En España lo sufren entre 800.000 y un millón de personas. Pero se calcula que sólo un tercio de las personas que lo sufren están diagnosticadas.Esta enfermedad afecta a las emociones y está marcada por cambios bruscos en el estado de ánimo. No es una señal de debilidad personal. Es biológico. Y como cualquier otra enfermedad, puede ser tratada.

“Es un problema de neurotransmisores, ligado a las neuronas y al sistema límbico y la amígdala, que son las partes que controlan las emociones de la persona” declara Diego Oliver, Administrador Jefe de la Asociación Bipolar de Madrid.

El estado de ánimo de una persona puede alternar entre dos picos: el de la manía (altos) y el de la depresión (bajos). Este cambio en el estado de ánimo puede durar horas, días, semanas o meses, pero “si está bien diagnosticado y tratado se nota que hay un salto de calidad en la vida de las personas con trastorno bipolar” añade. Sin embargo, si la persona no reconoce la enfermedad, según vaya pasando el tiempo las crisis serán más continuas y más graves.
Normalmente, aparece en la última etapa de la adolescencia o al principio de la veintena. Afecta por igual a hombres y mujeres, y se presenta en cualquier edad, raza, grupo étnico y clase social. La enfermedad tiende a ser hereditaria y parece tener vínculos genéticos. Aunque no tiene porqué haber precedentes.

La manía, se localiza porque unos diez o quince días antes de entrar en fase maníaca o depresiva empiezan a aparecer algunos síntomas que indican que se está cerca de una crisis. En la euforia, el paciente empieza a dormir menos, a hablar más de lo normal, se encuentra más inquieto, aparecen gastos compulsivos…y justo al contrario en el caso de la depresión: desinterés, trastornos de sueño, pesimismo, dejar de disfrutar de intereses anteriores, incluso pensamientos de suicidio…Así, si la persona y los más cercanos están educados, estas pequeñas variaciones en la conducta pueden ser significativas.

No siempre se pasa por ambas fases. Tampoco al mismo ritmo. Cada persona es un mundo. Pero Diego Oliver, familiarizado con la terminología nos cuenta que se dice que “una gran euforia es la antesala de una depresión” porque el cerebro ha tenido que trabajar tanto con el fin de segregar tal cantidad de neurotransmisores para lograr el estado de euforia que luego hay un desgaste y baja por debajo del nivel normal, entrando así en depresión.

El paciente es incapaz de reconocer los síntomas, porque privan las emociones, no la racionalidad. Una de las cosas más importantes que la familia y los amigos pueden hacer por una persona que padece el trastorno bipolar, es averiguar sobre la enfermedad. Informarse. A menudo, las personas que están deprimidas, experimentan manía o cambios en el estado de ánimo, no reconocen los síntomas en sí mismas. Son los familiares los que deben apoyarle e insistir. El paciente debe continuar con el tratamiento. Con tiempo y ayuda, se sentirá mejor.


Tags: rechazo, social, van gogh, miguel angel, da vinci, mozart, bipolares

Publicado por jm-medina @ 13:32
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 07 de abril de 2011 | 5:14

HOLA, te escribo desde México. Esta tarde me diagnosticaron eso y sentí mezcla de tristeza y asombro. Gracias por este espacio. Tengo muchas preguntas que hacerte. ¿Puedo? me puedes dar un mail? Saludos.

Publicado por Invitado
Jueves, 07 de abril de 2011 | 5:16

te escribí hace rato pero no te di ni señal: mi mail es [email protected] quiero preguntarte cositas.